
Preparaos para un viaje mágico, un viaje que nos llevará por todo el mundo, real e imaginario, sin salir de la escuela. Nos dejaremos llevar por distintas músicas y cuentos, escuchando, disfrutando y viviendo un montón de experiencias increíbles.
Comenzamos escuchando panderetas, platillos, guitarras, flautas… con un sonido muy especial que provoca que nuestra mente imagine bulliciosos bazares y el olor de las especias, tan coloridas e interesantes para nuestros sentidos; también recordamos caminos cubiertos por la fina arena del desierto, que suben y bajan al son de las montañas.

Si cerramos muy fuerte los ojos y nos concentramos, nos trasladaremos al mundo que comparten varios cuentos, viejos conocidos, como las historias de Las mil y una noches, llenas de peculiares edificios e interesantes personajes. Pero en la Escuela Infantil La Verbena de la Paloma, nos hemos acordado de la historia de un campesino que descubre el escondite de incontables tesoros, pero al que sólo se puede llegar diciendo unas palabras mágicas… ¿recordáis cuáles son?
A través de la música árabe, y en compañía de Alí Babá, nos hemos sumergido en su cultura. En nuestra haima hemos descubierto que la ratita presumida había huido de su cuento buscando a su ratoncito, pero… ¡Cuidado! un gorilón, que nos dio un buen susto, no dejaba de perseguirla.

Como somos unos valientes exploradores decidimos buscar al ratoncito, para lo que tuvimos que atravesar montañas y recorrer caminos llenos de monedas, hasta llegar a un bazar en el que pudimos degustar especias y probarnos distintas telas hasta que… busca que te rebusca, encontramos una cueva, cogimos aire y gritamos con fuerza: “¡¡¡ÁBRETE SÉSAMO!!!…..” Y claro, cuando vimos que la cueva se abría, nos metimos y conocimos al mismísimo Alí Babá, que nos estaba esperando con un riquísimo té de hierbabuena y sus numerosos tesoros.

Días después de esta aventura, la bellísima Morgana y sus acompañantes nos enseñaron cómo se puede bailar con pañuelos, faldas y crótalos. Con su música pudimos disfrutar y vivenciar todo lo observado con gran atención.

Y como todos los cuentos, éste tiene aquí su final, pero este viaje no ha terminado, ¿qué sorpresas nos deparará?, ¿a dónde más iremos?, ¿a quiénes conoceremos?, ¿dónde está el ratoncito?… tendremos que esperar muy atentos para conseguir las respuestas.