
En la asamblea de esa mañana anticipábamos lo que estaba a punto de suceder… Un grupo de abuelitos y abuelitas del Centro Municipal de Mayores Ciudad de México han venido a deleitarnos con una rondalla, así que empezamos a calentar motores cogiendo cuentos y simulando que eran guitarras y bandurrias, aunque a algunos nos bastó con agarrar con fuerza una guitarra imaginaria, y empezamos a afinar nuestras cuerdas vocales al son de esas canciones con las que crecieron nuestros papis, clásicos como “Susanita tiene un ratón”, “Hola, Don Pepito…”
De repente llamaron a la puerta del aula y comenzaron las risas nerviosas y las miradas expectantes ante lo que estaba a punto de suceder, un grupo de abuelitos y abuelitas inundaron el aula con sus guitarras y sus bandurrias, y comenzaron a sonar los primeros acordes de “Susanita tiene un ratón”…

Nuestra chispeante mirada lo decía todo, así que comenzamos a acompañarles con incesantes palmas y una gran sonrisa. A mitad de la canción muchos ya no pudimos resistirnos más, perdimos la vergüenza y empezamos a cantar al ritmo de las guitarras y las bandurrias. Después empezó a sonar “Hola, Don Pepito…” y cantamos, reímos, aplaudimos, bailamos e incluso pedíamos más y más canciones, y llegaron “La gallina Turuleca”, “Amigo Félix”… entre otras.
Todos nos sentimos invadidos por la emoción y la ternura que nos transmitían a través de su música y sus voces. Fue conmovedor observar las miradas de complicidad entre abuelos, abuelas, niños, niñas, y educadoras. A más de una nos hicieron viajar al pasado y recordar las canciones de Los payasos de la tele con la misma intensidad de antaño. Por su forma de cantar y tocar y, sobre todo, por su facilidad para transmitir emociones a través de su música, voces, miradas y sonrisas, esos abuelos y abuelas también hicieron un viaje hacia el pasado.

Ha sido una visita muy especial, cargada de ilusión y de ternura. Los abuelos y abuelas que nos visitaron nos alegraron el día con su música y sus voces, enseñando a nuestros niños y niñas los clásicos infantiles y creando un vínculo que, seguro, nos va a traer muchas más experiencias geniales. Si hubiera que definir la visita en una frase esta sería, sin duda, “EMOCIÓN, TERNURA Y COMPLICIDAD A RAUDALES” algo para vivirlo, mejor que para contarlo…