Rompiendo mitos.

Hoy queremos hablar de un tema visto día a día en muchas familias y, en general, en nuestra sociedad. Las muñecas, ¿son juguetes de niñas? ¿Es perjudicial que nuestros hijos varones jueguen con muñecas? ¿Debemos preocuparnos?

Hay padres y madres a quienes les inquieta bastante que su hijo juegue con muñecas, las peine o alimente y las pasee en un carrito, pensando erróneamente que su hijo, al ser varón, debería jugar con coches, dinosaurios o una pelota de fútbol.

Los roles de género han cambiado mucho, y esto ya se refleja en el juego de los niños. En la primera etapa infantil, los niños se interesan por todo tipo de juguetes, incluidos los que tradicionalmente estaban asociados al otro sexo. Será más tarde cuando ellos mismos llegarán a diferenciarse en sus juegos, y esta diferencia debería basarse en sus preferencias y gustos, no en su identidad sexual.

El juego simbólico con muñecos tiene numerosos beneficios para los pequeños, imitando a los adultos, recreando situaciones de la vida cotidiana, asumiendo roles que les ayudan a mejorar sus habilidades y a empatizar. Jugando con los muñecos, a los niños les resulta más fácil expresarse. Y es que éstos son juguetes afectivos, a los que se les puede hacer partícipes de los propios sentimientos; si el pequeño está contento, abrazará a su muñeca, si está nervioso, le tirará del pelo.

Con los muñecos, los niños asimilan sus vivencias, se conocen mejor y fortalecen su autoestima. Si dejamos que los niños jueguen con libertad, aprenden a salvar dificultades; esto cobra aún más sentido en el caso de los juegos con muñecos. Por ejemplo, si a un niño le cuesta irse a dormir por la noche, gracias a su juego simbólico, le recordará a su muñeco que es hora de dormir, que es muy importante estar descansado porque mañana tienen que madrugar. De esta forma, los niños van asimilando y aceptando las normas y pueden llegar a entender (o al menos, a intuir) que sus padres no les acuestan porque sí.

Jugar con muñecos y muñecas favorece el desarrollo de los niños y niñas. Por eso hay que dejarles interactuar con ellos libremente, sin cohibirles, para que puedan beneficiarse de todas las ventajas que les reportan estos entrañables compañeros de juegos.

Es hora de romper con los mitos y falsedades de que un color o un juguete pueda definir la orientación sexual o identidad de género de un niño o una niña. Esos son prejuicios de los adultos, no preocupaciones de un niño. Hay que educar sin roles de género para que los niños y niñas puedan desarrollarse como así quieran en la totalidad de su humanidad e identidad.”

Pedro Julio Serrano, luchador de la equidad en Puerto Rico.

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