
Imitar lo que hacen: sus trabajos, sus gestos, sus conversaciones… Y además, sólo por diversión y sin complicaciones.
El juego simbólico es el juego infantil por excelencia, aquel en el que los pequeños imaginan ser, imitando situaciones que ven en la vida real.
En ese proceso utilizan al máximo su imaginación, situándose constantemente en el límite entre lo real y lo imaginario, lo que les ayuda a crear representaciones mentales que serán de gran ayuda para resolver situaciones futuras en su vida.

Este tipo de juego comienza a partir de los dos años, y no consiste sólo en imaginar, sino que el habla acompaña al juego, ya que mientras interpretan están hablando y compartiendo sus fantasías con otros niños, por lo que además estimula la socialización.
A través de la representación los niños asimilan y comprenden las situaciones que viven en la vida real, estableciendo relaciones que le ayudarán a desenvolverse con éxito en el futuro.
Sólo hay que ver lo entretenidas que se les ve haciendo de peluqueras, tanto la que está peinando como quien se deja peinar… vamos, que parecen todas unas profesionales. Además, en clase siempre hay cosas que hacer, ya sea cambiar un pañal o cocinar para la hora de la comida… ¡¡¡¡Qué duro es ir a la escuela!!!!
Imaginaos lo divertido que tiene que ser hacer de otra persona por un momento. Imitar lo que más nos gusta de algo o de alguien, evadirse de las obligaciones diarias…

Decidido… ¡¡Quiero volver a ser un niño!!