
Hace un par de semanas, en la Escuela Infantil La del Soto del Parral hemos tenido la oportunidad de vivir como si fuéramos auténticos campesinos de la Edad Media; una profe preparó la sala de psicomotricidad para que pudiéramos vivir como ellos, aunque sólo fuera por un ratito.
Nada más entrar encontramos la primera parada: una casita, bien delimitada con sus muros y cama incluida, donde los campesinos descansaban y se echaban a dormir después de sus largos días de trabajo. Pudimos entrar y hasta ¡dormir en sus camas!

Tras pasar la noche descansando se levantaban muy temprano para ir a trabajar al campo y recoger lo que habían sembrado: tomates, lechugas, sandías… Y como nosotros no queríamos ser menos, también nos pusimos a recolectar.

Y qué mejor después de recoger todas las verduras y frutas frescas, que llevarlas a casa y comérselas, así que allá que nos fuimos, que ya sabe que después de un duro día de trabajo el estómago necesita sustento. Tomamos asiento y empezamos a repartir la comida en platos y vasos. Una vez que habíamos llenado la tripa, recogimos los cacharros que habíamos manchado y nos echamos una buena siesta para terminar de recuperar fuerzas.
Luego la profe nos enseñó un poco de historia… Los campesinos de la Edad Media hacían más o menos las mismas tareas que un agricultor de hoy, pero con muchos menos recursos, así que su trabajo era más duro y difícil. Además, las tierras que cultivaban no eran suyas, y tenían que entregar parte de la cosecha al dueño de las tierras, el señor feudal que, a cambio, les ofrecía protección.

Lo hemos pasado tan bien que ya tenemos ganas de saber qué nos tienen preparado para el mes que viene… ¿Qué seremos…? ¡¡Ay!!! ¡¡¡Que pase rápido!!!