La comida, tiempo para la alimentación y para mucho más.

Vivimos en una sociedad que pasa grandes momentos alrededor de una mesa y en la que, desde bien pequeños, niños y niñas son partícipes de esta forma de relacionarnos a través de la comida. En este artículo tratamos algunos aspectos básicos sobre este momento, y os hablaremos de dos programas relacionados con la comida que estamos llevando a cabo en la Escuela Infantil La del Soto del Parral.

Aunque las rutinas de alimentación cubren, principalmente, una necesidad biológica, también están cargadas de hábitos sociales y culturales que se van adquiriendo y estableciendo en la primera infancia. Por si fuera poco, tanto la creación y consolidación de rutinas sanas de alimentación, como los patrones de relación correctos con la comida, también se empiezan a asentar en estos momentos tan importantes. Por último, en los primeros años de vida la alimentación también implica un modo de relacionarnos con el adulto, imprescindible para satisfacer esta necesidad y quien va ofreciendo nuevos alimentos; la forma en que lo haga condicionará en gran parte las respuestas de los niños y las niñas ante ellos.

En la escuela todos somos conscientes de la gran importancia de estos tiempos y espacios, e intentamos cuidarlos lo máximo posible, sabiendo que estos momentos contribuyen a crear una relación afectiva privilegiada entre las dos partes presentes: niños y niñas, y educadoras. Pero no nos quedamos aquí, nos abrimos a las familias y les ofrecemos la oportunidad de compartir este momento con nosotras y con sus hijos e hijas. Queremos compartir nuestra manera de trabajar y hacerles partícipes de este momento que resulta tan especial, sobre todo a personas que no están acostumbradas al día a día de una Escuela Infantil. Desde el mes de enero y hasta junio, un día a la semana un familiar puede venir a comer con los niños; lo organizamos de manera que cada semana solo venga un familiar por aula.

Descubren cómo es sentarse a la mesa junto a un grupo de niños y niñas que están descubriendo el mundo, el uso de los cubiertos, nuevos sabores, texturas… Muchas veces quieren ayudarnos con las tareas, pero les recordamos que la única “tarea” de los invitados es disfrutar y dejar que les atendamos como a uno más. Es una rutina que hacemos una vez a la semana, muy esperada tanto por las familias como por los niños y las niñas.

Cuando llega el buen tiempo, y hasta que el calor lo permite, cada clase disfruta un día a la semana de comer al aire libre, en el patio. Igual que a los adultos nos gusta sentarnos en una terraza a tomar algo y pasar un rato disfrutando del buen tiempo, los niños y niñas esperan contentos la llegada de este día para compartir la comida con el sol, el aire libre y el resto de los seres vivos que habitan nuestro jardín. Y además, qué mejor momento para pedirles su colaboración que implicándoles en la tarea de sacar el mobiliario y el resto de los elementos necesarios, cada uno de acuerdo a su capacidad.

Y cuando tenemos todo preparado, a comer.

¡¡¡Que aproveche!!!

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