
Como cada curso, en la Escuela Infantil La del Soto del Parral hemos puesto en marcha el Programa de psicomotricidad, en el que trabajamos no sólo la motricidad, sino también otros aspectos no menos importantes del desarrollo de los niños de 0 a 3 años, como la afectividad y el conocimiento.
Para ello, hemos programado unas actividades especiales, orientadas a la introducción del arte contemporáneo en el entorno escolar. Durante el mes de octubre vamos a trabajar con el artista Robert Smithson, pintor abstracto que logró su consagración gracias a la escultura; en esta sesión hemos escogido su obra más conocida, Spiral Jetty, una gigantesca escultura emplazada en el desierto de Utah.

El punto de partida de nuestra actividad ha consistido en proporcionar a nuestros alumnos y alumnas la ocasión de experimentar y de hacer nuevas disposiciones a partir de materiales de la vida diaria. En este caso hemos utilizado harina y hemos llamado Caminos de harina a nuestra actividad inspirada en la obra de Robert Smithson.

En la sala de psicomotricidad, un espacio grande y diáfano, hemos dibujado espirales con harina y, con una bonita música celta de fondo, hemos dejado que nuestros niños y niñas actuaran con libertad sobre el espacio y sobre los diseños hechos con la harina. Sólo había tres normas: cuidar el propio cuerpo, cuidar a los demás y cuidar el material.

Con esta actividad tan sencilla trabajamos un montón de cosas: amontonar, esparcir, lanzar, el respeto a las normas, la resolución de conflictos, conceptos como dentro-fuera, mucho-poco, el desarrollo de la creatividad, la autonomía y un largo etc. porque si hay una cosa que en esta escuela tenemos muy claro, es que jugar también es aprender.
Todos hemos disfrutado de la actividad, pequeños y grandes, los que ya caminan, los que todavía no…

Así que, si buscáis una actividad para hacer en casa que sea buena, bonita, barata y educativa y para la que, además, no es necesario que seáis buenos en manualidades, esta es una gran propuesta para toda la familia. Sólo tenéis que disponer de un espacio (terraza, patio o, para los más atrevidos, dentro de casa), un paquete de harina y una temperatura agradable, ya que como más se disfruta esta actividad es en ropa interior o pañal… Si a todo esto le unís las ganas de pasarlo bien, tendréis la diversión asegurada.