
Comienza un nuevo día y todos estamos muy nerviosos porque esperamos la llegada de una nueva estación.
Toc, toc, toc…
– Pero… ¡¡¡Qué ven nuestros ojos!!! Y tú… ¿quién eres? Preguntan algunos.
– Soy el duende del otoño y vengo a contaros que ha comenzado una nueva estación, y a invitaros a que salgáis conmigo a descubrir la magia del otoño, que ha llegado a los pasillos de vuestra escuela.
Sin pensárselo dos veces, los niños salen acompañados del duende del otoño y ven cómo todo el pasillo está lleno de hojas, avellanas, castañas, piñas y algún que otro tronco y hasta podemos ver cómo las ardillas nos acompañan en cada rincón de los pasillos.

Recorremos con gran entusiasmo todos los rincones de la escuela para jugar con las hojas y compartir este momento con nuestros amigos, educadoras y el duende del otoño, que ya se ha hecho nuestro amigo.
Cuando pensábamos que habíamos terminado, nuestras profes nos sorprenden con otro día lleno de aprendizaje y diversión y nos dicen que tenemos que venir con nuestras botas de agua y el chubasquero.
Salimos a la entrada a escuchar el cuento de las gotitas de agua para, a continuación, ir a pisar los charcos que esas gotitas habían formado. Estamos muy contentos de poder saltar y disfrutar de este momento que no queremos que termine.
Mientras los mayores saltan y saltan en los charcos, nuestros más pequeños chapotean calentitos en clase con agua templada.
Los bebés también aprovechamos para explorar los diferentes frutos del otoño, la pera, el plátano y la naranja. Mmmm…… ¡¡¡qué rica!!!
Los de 1 a 2 años decidimos explorar y experimentar con la calabaza y… ¿¿A qué no sabéis qué…?? Hemos estado jugando a pintar con puré de calabaza, ¡mirad cómo nos ha quedado!

Los más mayores, como ya conocemos los frutos característicos del otoño, decidimos ponernos manos a la masa y hacer una rica tarta de calabaza.
Terminamos agotados, pero con ganas de comenzar otro nuevo día dispuestos a vendimiar las uvas que vamos encontrando, aunque muchos deciden comérselas en ese mismo momento… ¡Mira, está muy rico! dicen algunos. Otros, al ver que les cuesta coger las uvas una a una deciden llevarse el racimo entero. Después nos descalzamos y pisamos las uvas que hemos recogido. ¡Silvia, está muy frío!… ¡Mira, que estoy pisando!

Viendo cómo disfrutan estamos seguros de que hemos hecho un buen trabajo, ya que todos los niños y niñas están encantados y les cuesta dar por finalizada la actividad. Y así ha sido como un año más hemos recibido al otoño en la Escuela Infantil La Verbena de la Paloma.