
Siguiendo con nuestras propuestas de trabajo en torno al arte contemporáneo, hace un par de semanas le tocó el turno al artista Saúl Sánchez, que vino acompañado de UN MONTÓN DE CAJAS. Grandes, medianas, pequeñas, marrones, con colores, con dibujos… todas son igualmente interesantes para motivar e incentivar la acción de nuestros alumnos y alumnas. Nos metemos dentro y nos escondemos, miramos a través de las ventanitas de colores, transportamos, nos subimos, nos bajamos… ¡ahora somos caracoles! Pero sobre todo, nos divertimos muchísimo y somos muy felices.

Además de los objetivos generales de cualquier sesión de psicomotricidad, en esta perseguimos que niños y niñas consigan por sí mismos apilar cajas de diferentes medidas, encajarlas, construir con nuevos elementos, y poner en práctica todo lo que se les vaya ocurriendo en esta aventura.

Como en la mayoría de las sesiones de arte, y como en muchas de las actividades que desarrollamos a lo largo del curso, resultó fundamental la colaboración de toda la comunidad educativa para recopilar las más de treinta cajas de todas las formas y tamaños que utilizamos para esta actividad.

Es maravilloso observar cómo disfrutan, cómo se concentran en construir y destruir, cómo bailaron con la música de Hevia de fondo, cómo, en definitiva, cambian y transforman su entorno, con la ayuda de un material tan aparentemente simple como las cajas.

Saúl Sánchez. Paciencia, astucia y prudencia.